25 December 2014

Una verdadera historia de amor




Hoy es navidad, y como estamos más receptivos, voy a hablaros de historias de amor...

Todas queremos una de estas, y al final de nuestra vida seguramente podremos decir que hemos vivido una o dos, pero es injusto para nosotras y para quien conocemos que pretendamos que todas las historias sean inolvidables.

Estás en una cena a la que no te apetecía ir, vestida de cualquier manera y con el pelo no precisamente arreglado. Has ido casi por compromiso, porque estabas más cerca del restaurante que de tu casa y porque tu amiga, que te quiere y que también puede ser muy pesada te ha llevado casi arrastrada.

Te diviertes, pero sin más. No sabes que va a ser la noche en que conocerás al amor de tu vida. Y entonces le ves, y lo sabes. Le dices a tu amiga “tiene que ser mío”, le miras y sabes que él piensa lo mismo.

Sin preámbulos empezáis a hablar de cualquier cosa, queriendo deciros “sé que eres uno de los amores de mi vida” (eso si eres racional, sino gritarías “eres el amor de mi vida”), y una cosa lleva a la otra y te encuentras a las 8 de la mañana a solas aun hablando con él. No has dormido, ni sueño que tienes. Tus amigos se han ido todos a casa quedándose pasmados con la situación, los suyos también.

Te acompaño a la estación, gracias. Y pierdes el tren, y es la situación ideal para ir a desayunar. Café y croissant de chocolate.

Y seguís hablando, de todo, de nada, dentro de unos años no recordarás una sola palabra, pero te estremecerás recordando esa noche, en la que hablar con un extraño fue más fácil que contarle tu día a tu diario. Y os contáis cosas que jamás hablaríais con nadie.

Al final te acompaña a casa, sales del coche, el sale detrás, os acercáis, y finalmente os besáis. Y levantas el pie, te has enamorado.

Esta es una historia de amor, una muy bonita e irrepetible. Por eso, querida amiga, no puedes pretender que todas las veces suceda lo mismo.

Porque si con cada chico te diese un vuelco el corazón esta no sería especial, ni tanto menos irrepetible, y obviamente los cardiólogos no darían abasto. Porque lo bonito de un gran amor es que es único, y lo bonito de las demás historias es saber coger las cosas positivas y aprender de ellas (para las siguientes).


Así que deja de soñar con ella, si aun no ha llegado llegará, en el momento menos esperado. Y si ya has tenido la tuya puedes considerarte una afortunada, disfruta de lo que venga aunque sepas que nunca va a ser igual, porqué ahí es donde radica lo bonito de lo que viviste.

¡Gracias por pasar!

YOU MIGHT ALSO LIKE:

Related posts